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Procede
este nombre del latín flamen, fláminis.
Su origen oscila entre el verbo flare y el sustantivo flamen, como
sugieren Varrón y Festo. Si fuese este el origen los
flamines serían llamados de esta forma por el
mechón de lana que adorna el bonete del flamen dialis. Si
por el contrario derivase de flare (soplar), estaría
emparentado con flamma y haría referencia su nombre al color
rojo fuego del velo conque los otros flámines
cubrían su cabeza. De todas formas se trata de un nombre
envuelto en el misterio de los mas antiguos usos y costumbres de Roma.
Como
nombre propio, el de Flaminio se uso antes del
cristianismo, pero pronto quedo en desuso por evocar la memoria de los
grandes sacerdotes paganos.
No
registra el santoral ningún santo de este nombre, pero si
una santa
Flaminia virgen y mártir,
el 2 de mayo.
Los
flámines eran los primeros sacerdotes romanos, de origen
sabino, que en la jerarquía sacerdotal seguían a
los pontífices. Formaban parte del culto de cada dios. En la
época clásica existían el flamen
Dialis (o sacerdote de Zeus; genitivo, Dios; de ahí dialis);
el flamen Martialis (sacerdote de Marte); y el flamen Quirinalis
(sacerdote del dios Quirino). A estos tres, le seguían los
12 flámines menores, que atendían al culto de
otros tantos dioses y eran escogidos entre los plebeyos.
Al
1 de Enero de 2.009 había en España un total
de 51 personas con el nombre de Flaminio, siendo
la provincia donde más abunda la de Ourense con
12, le sigue
Barcelona 8 y Madrid con 7. Los 24 restantes se distribuyen en
distintas provincias pero con un número inferior a 4. De
estos 51 Flaminios 37 somos
españoles y 14 extranjeros. De esos 14, 12 son de Paraguay
Somos
tan pocos, que por eso me gusta mi nombre.
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